Cada latinoamericano genera un kilo de basura al día y la región en su conjunto, unas 541.000 toneladas, lo que representa alrededor de un 10% de la basura mundial, el informe de ONU Medio Ambiente publicado en Buenos Aires, donde se celebró el XXI Foro de Ministros de Ambiente de la región, terminó con una frase muy contundente sobre la problemática: “la paradoja de América Latina: a más desarrollo más basura; a más basura no más desarrollo”.

En términos de producción de residuos urbanos, América Latina está en un promedio de un kilogramo por habitante y día y estaría por debajo de otros países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) que tienen una tasa más alta, y está por encima de otras regiones, como por ejemplo África.

La perspectiva es que la basura continúe creciendo y que en 2050 se alcancen las 671.000 toneladas de desechos. Sin embargo, el problema reside en que la gestión de la basura en América Latina y el Caribe es uno de los mayores retos para la sostenibilidad de la región.

Aproximadamente una tercera parte de los residuos acaban en botaderos,  vertederos que no garantizan una adecuada protección del medioambiente y la salud, muchos so basureros a cielo abierto que ponen en peligro la salud de las personas que habitan cerca de ellos. Estos lugares pueden llegar a tener millones de toneladas y ocupar espacios superiores a las 100 hectáreas.

A nivel global, son la principal fuente, dentro del sector de los residuos, de generación de emisiones de gases de efecto invernadero por el contenido de materia orgánica que contienen. “Esta materia orgánica genera gas metano, que es un gas cuyo efecto es 24 veces más potente sobre el clima que el CO2”, explicaron expertos de ONU Medio Ambiente.

Además, existe riesgo de combustión. “Es habitual que en los vertederos que no están controlados se generen incendios con el consiguiente impacto de los gases contaminantes”.

El informe explica que cada día, 145.000 toneladas de residuos son dispuestas inadecuadamente, una cantidad que equivale a los desechos generados por 170 millones de personas.
El reporte de ONU Medio Ambiente, lanzado en Buenos Aires, añade que la generación actual de residuos de la región aumentará al menos 25% para 2050, por esta razón mejorar la gestión de la basura es vital.
Escaso reciclaje
Otro reto que afronta América Latina es que las tasas de reciclaje son todavía muy bajas, de manera que más de 90% de los residuos que se generan en la región acaban desaprovechándose y terminan en los vertederos.
Jordi Pon, coordinador regional para América Latina y el Caribe de ONU Medio Ambiente, advierte que cada país debe tomar medidas a largo plazo y que es clave que se involucre a las empresas porque de esta forma se han obtenido mejores resultados en otros continentes.

Según Pon, cuando esto sucede, se crea una tendencia generalizada, como ya ha ocurrido en otras regiones como Europa, a cumplir con lo que se denomina la responsabilidad extendida del productor.

Desde Argentina volvió a insistir en la implementación de la economía circular que busca utilizar al máximo los recursos. Los productos deben ser diseñados teniendo en mente la prevención de la generación de residuos, imitando los ciclos de la naturaleza.
Un 90% sin reciclar


Otro reto que afronta América Latina es que las tasas de reciclaje son todavía muy bajas, de manera que un 90% de los residuos que se generan en la región acaban desaprovechándose y terminan en los vertederos.

Para mejorar este porcentaje, Pon señala que el informe recomienda algunas políticas integradoras que tengan “una mayor visión a largo plazo y promuevan incentivos para el reciclaje, estableciendo las responsabilidades de los diferentes actores”, porque es “una responsabilidad de los diferentes actores tratar de generar menos residuos y de reciclar los que se generan”.

En este sentido, el experto asegura que “es importante que se involucre al sector productivo, porque son los que están en mejor disposición de diseñar productos que sean más duraderos, que sean más fáciles de reciclar”.

Según Pon, cuando esto sucede, se crea una tendencia generalizada, como ya ha ocurrido en otras regiones como Europa, a cumplir con lo que se denomina la responsabilidad extendida del productor.

El informe señala la relación entre la meta de reducir sustancialmente la generación de residuos a través de la prevención de las “3R” (reducir, reutilizar, reciclar) y la creación de empleos con los Objetivos de Desarrollo Sostenible 1, fin de la pobreza; 8 trabajo decente y crecimiento económico; 9, industria, innovación e infraestructura.

Por ello, se necesita hacer una transición hacia la llamada economía circular: los recursos naturales se transforman en materias primas utilizadas en la producción de bienes distribuidos y consumidos por actores públicos y privados, generando residuos que son recolectados, tratados, reciclados y dispuestos finalmente. A través del reciclado y tratamiento se crean nuevos insumos que realimentan el proceso como nuevas materias primas, mejoramiento de suelos o generación de energía eléctrica o calor. O como se muestra en este gráfico:

El principal objetivo de la economía circular es utilizar al máximo los recursos. Los productos deben ser diseñados teniendo en mente la prevención de la generación de residuos, imitando los ciclos de la naturaleza.

Tomado de: Noticias ONU

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